vintage bikini

¿Quién es el retrógrado?

Seguro que hay más de uno y más de una que tacharía de retrógrado a quien diga “qué poca vergüenza” al ver pasar por la playa a una chica con tanga. Pues eso. ¿Quién es el retrógrado? Como en cualquier cuestión humana hay grados, niveles, argumentos encontrados, libertades enfrentadas, decisiones contradictorias y puntos de vista. El hecho es el mismo, la diferencia es qué tengo en cuenta para estar a favor, en contra o todo lo contrario. Incluso, qué dejo de tener en cuenta para seguir pensando como se supone que debo pensar y no crear dudas entre los de mi cuerda.

El asunto cultural es el paradigma del desencuentro humano desarrollado. Cuanto más pensamos más nos alejamos unos de otros, la complejidad de los conflictos aumenta y la discusión racional deja más sitio a la argucia retórica. Y ahí está Facebook para demostrarnos hasta qué punto nos creemos “líderes de opinión” y traer el ascua cerca de nuestra sardina. Porque que no me cuenten rollos, la mayoría va a lo suyo y el que defiende lo de los demás no suele ir por ahí diciendo que unos tienen más razón que otros.

Entonces, tenemos que por criticar al contradictorio trasnochado el twittero de turno se vuelve más contradictorio y más trasnochado, aunque no lo sabe ni lo sabrá nunca. Las grandes verdades están reservadas para los elegidos y con ellos sólo nos vale la fe. ¿Quién es el retrógrado?

El roto

A una semana de dejar de “ilusionar”

He oído hablar a uno de ellos decir que hacer política es ilusionar. Tócate ahí, ilusionar, bonito eufemismo de “engañar”. Hacer política es decir qué vamos a hacer y en razón de qué, porque detrás de hacer política hay una teoría que se defiende y se pone en práctica. La gente lleva siendo manipulada por el poder y los políticos desde que nos organizábamos en tribus, igual ya es hora de que nos enteremos. La política es la reflexión sobre lo bueno y lo malo para la convivencia, es hacer propuestas para el contrato social. Esto es elegir y, como todo el mundo sabe, decidir es dejar atrás un camino que igual no era tan malo y coger otro que igual no era tan bueno. Hacer política es optar entre dos opciones donde una de ellas perjudica a menos gente. De político honesto es no ocultar esto. Y lo propio de un pueblo inteligente y solidario es admitir que no siempre va a pasar lo que a cada cual le conviene. Ser justos y tomar caminos conciliadores entre la imposible relación entre libertad e igualdad es hacer política, entre lo público y lo privado. Que el pueblo decida qué camino quiere. Para eso es necesario que los políticos lo digan clarito y que el que vota sea crítico. Pero, mientras el mitinero reviente los micrófonos soñando y prometiendo la luna a una masa incondicional y  mientras el elector se comporte como un hincha de un equipo de fútbol, seguiremos teniendo lo que tenemos, engañabobos y bobos engañados. Que nos queda una semana para que nos dejen de ilusionar y masajear hasta el éxtasis. A ver si esto cambia de aquí a dos mil años.

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Este es el blog de Ismael Rojas Pozo

Están ustedes delante del blog de Ismael Rojas Pozo, quien escribe. Un espacio que comenzó a andar en diciembre de 2016, el día 10 concretamente. Desde algunos años antes se estaba gestando la idea, incluso cuando todavía no se manejaba el concepto de lo que hoy se conoce como “blog”.

Ahora, casi nueve años después se renueva. En medio mil historias, en 2011 aparece Anantes Gestoría Cultural, fruto de las ganas de hacer cosas de quien cuenta esto y de dos personas más. Revista IES, casi 30 libros editados, la creación del sello de autoedición AdLibitum, Vinos Filosóficos, Ágoras Líricas y sumando.

Es como volver a comenzar, apuntalar en forma de blog el proyecto cultural Anantes que no deja de crecer.

Voy a intentar recuperar las entradas que creo más interesantes y que he recordado después más veces. El resto se perderán en el olvido y en unos cuantos bites guardados en una carpeta virtual.