El final, Año Viejo y descansar
Miércoles, 31 diciembre 2008
Cuando nos hemos preocupado por hacer algo que es nuestra obligación cumplir sentimos una especial sensación de bienestar en el momento en el que lo terminamos. Es esa situación la que encontramos sólo al final, cuando hemos concluido la labor, sólo cuando estamos cansados, agotados, sin ganas de seguir, pero con el cuerpo lleno de satisfacción por haberlo hecho.
Las metas se marcan según la personalidad, pero ay de aquel que no se marque metas. Los objetivos son el motor de nuestras vidas, nos proponemos cosas continuamente, algunas son agradables pero otras no lo son tanto. Incluso se dice de alguien que hace su deber aunque no le guste que es una persona muy trabajadora y cumplidora. Funcionamos así en nuestra cultura, nos adaptamos de esta forma, rellenamos nuestros días haciendo cosas.
Hubo algunos filósofos en el siglo XX que definían al ser humano en virtud de lo peculiar de la acción (Blondel o Gehlen). Haciendo lo somos todo, creamos, cambiamos, inventamos, vivimos, sentimos, recordamos y soñamos.
Acabar una actuación supone pensar en la siguiente. Si pensamos que esto se ha acabado nos equivocamos, la acción no cesa, el final da paso a un nuevo objetivo. Cuando solucionamos problemas tenemos esa sensación en tanto que nos topamos con nuevos problemas que antes no teníamos.
El Año Viejo es también Año Nuevo, acostarse por la noche es también despertarse por la mañana, mirar hacia atrás sirve para caminar hacia delante. La sensación del final debe ser una imagen de lo hecho y vivido. Si nos sentimos bien es porque se trabajó, se actuó, se cambiaron cosas, se crearon situaciones, se soñó y se vivió.
Que el fin de año sirva para darse cuenta de lo hecho. Y que lo hecho valga para lo que queda por hacer que siempre será algo…hasta el próximo final. Que nuestra eternidad está en esta vivencia como en ninguna otra.
Popularity: 1% [?]








