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Sobre los cínicos

Por • 2 feb, 2009 • Sección: diario de clase

El ser cínico puede ser un defecto o una condición, puede ser entendido como un desprecio o como un alago. Una palabra bien entendida sirve para usarla bien y si usamos bien el lenguaje entonces tenemos derecho a jugar con él. Los cínicos son hoy lo que precisamente no eran hace más de dos mil años.

Un cínico es hoy aquel que le falta vergüenza, el que es procaz, el que no siente pudor por nada. Lo es sobre todo cuando se relaciona con los demás y no siente ningún tipo de impedimento moral a la hora de decir lo que piensa y como lo piensa. Puede adular u ofender, pero nunca sentir arrepentimiento, porque arrepentirse es dar lugar a la norma social como control del comportamiento. Porque el cínico no mira si está bien o mal para los demás, no siente aprecio por la ley, por la prudencia pública ni por la decencia, sólo se mira a él.

Ha siglos el cínico era quien no se regía por las normas sociales, el que no se cuidaba, el desaseado, el impúdico, el desvergonzado, el atrevido. Cínico viene de perro por su modo de vivir al margen de lo social. Supuso en su momento, siglo IV a. C., el rechazo a la ley pública, porque la felicidad no se alcanzaba respetándola sino más bien siguiendo la otra ley, la de la naturaleza. Diógenes de Sinope vale de modelo, convirtió la pobreza en su virtud, se dice de él que vivía en un tonel, entendiendo que prescindir de comodidades era la única forma de alcanzar la felicidad.

La personalidad de un cínico entiende que la ley humana no lleva a la felicidad porque desde que se plantea se entiende el poder y los bienes como los únicos objetivos. Hoy hay muchas persona cínicas, no sólo desvergonzadas sino también austeras y antisociales. Podemos pensar así, evidentemente, y vivir en consecuencia, sobre todo porque en la condición humana está la necesidad de elegir entre el abanico de posibilidades que se nos presentan para vivir. Uno de esos caminos es seguir la ley y la posesión de bienes. Otro de esos caminos es saltarse la ley y no tener nada.

Los cínicos son humanos. Los cínicos apuestan por una forma de vivir, los cínicos rechazan la forma de vivir de otros, los cínicos argumentan a su manera ¿Alguna diferencia? Al salir de la norma entramos necesariamente en otro rango de normas no necesariamente explícitas y no ser consciente de ello no exime la realidad.

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2 comentarios »

  1. Hola

    Me ha resultado muy interesante tu post, porque es algo sobre lo que tambien he escrito ultimamente, enfocado, sin embargo, desde otro punto de vista.

    Comparto tu definición de cinismo aunque me cuesta un poco dilucidar cuales son las causas a las que lo atribuyes. ¿Rechazo a la ley pública o quizá mejor al dogmatismo? Esa es una primera cuestión porque no creo que nadie pueda estar en contra de unas “reglas del juego” fundamentales (derechos humanos, igualdad, etc…). Por otra parte está la cuestión de por qué he de convertirme en un cínico: ¿la sociedad no satisface mis necesidades?, ¿estoy en contra de la ideologia moral en que se sustenta?, ¿no soy capaz de encontrar mi sitio en ella? Por otro lado también surge la duda de si efectivamente convertirme en un cínico es la solución a esos interrogantes.

    Te invito a leer el post que he escrito al respecto:
    http://duagoymundo.blogspot.com/2009/01/por-qu-lo-hacemos.html

  2. Entiendo que el cinismo es una opción más de vivir, como cualquier otra y no más libre. La libertad está en la conciencia de los actos.

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