Teatro
Sábado, 17 octubre 2009
Somos bastante dados a representar, porque imitar formas de ser nos gusta como también nos entretiene ver y vivir otras formas de ser. La televisión de hoy que triunfa (TELE5) es un gran escenario donde aparecen formas de vida alternativas que se escenifican en un gran escenario. Esas vidas no son reales, cada cual representa un papel para disfrute del público. Detrás de la cuota de audiencia que tiene esa cadena está la necesidad que tenemos de vivir y ver otras vidas para jugar con ellas a ser dioses, darles consejo, opinar y valorar los hechos.
El teatro es grande. Si recuerdan la última vez que estuvieron y sintieron esa experiencia de creerse lo que ven entenderán lo que digo. El escenario es real, lo que piensas es real, tu vivencia, la historia, todo el teatro existe fantásticamente hasta que se encienden las luces al final.
La Televisión vive de esa experiencia vital, juega a recrearnos el teatro más fácil, nos lo lleva a casa y nos lo sirve con todo lo que nos gusta y nos quita las molestias de arreglarse, comprar la entrada, ir a verlo y volver tarde a casa. La diferencia está, entre otras muchísimas cosas, en que ir y venir del teatro hace sentirlo como único y absoluto, porque los Reality Show terminan fundiéndose con el resto sin entender la diferencia.
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