Sigue la asimetría de género
Por Ismael • 8 Mar, 2010 • Sección: blogEl distinto rasero al tratar los asuntos de género sigue estando bien visto entre nuestros políticos. La sociedad tampoco se queda atrás en esta contemplación de la lucha por la igualdad, sigo diciendo que más que legítima, de una forma asimétrica, injusta, discriminatoria y ciega. Las leyes de violencia de género son leyes de violencia contra la mujer, pudiéndose llamar perfectamente violencia doméstica y así no hay discriminación sin dejar de tratarse el alarmante tema del maltrato mayoritario de la mujer en la casa. Digo más, sería incluso más fácil y justo: crear una ley contra la violencia, porque no deja de tener el mismo origen salvaje la que recibe una mujer en su casa por parte del machote de su marido de la que recibe un joven aficionado al fútbol en la puerta de un estadio por parte de un animal que justifica su violencia por unos “colores”.
El asunto es la condición humana por la que el ser humano preferentemente de forma violenta y las mujeres preferentemente de forma psicológica, aunque de todo hay sin duda, se encarga de demostrarle al mundo que lo que no se puede imponer por razones tiene que llevarse a cabo por medios irracionales. No hay más: imposición y carácter autoritario de algunos y algunas, ni género ni condición ni lugar, sólo violencia humana salvaje.
Sería más fácil hacer una ley para todo y así no habría discriminación. Ya habría juzgados especializados para la que sufre la mujer en su casa y policía especializada. La ley justa no es la ley de una parte y aquí parece no haber piedad para aprobar una ley injusta.
Hay más: La ley del aborto. El hombre tiene la responsabilidad legal de asumir la paternidad de un hijo engendrado, a pesar de que se “quite del medio” cuando no le conviene asumirla. Eso sí, puede ser reclamado y si se demuestra estará obligado por ley a hacerse cargo de lo que corresponda. Pero, si la mujer aborta es decisión suya y sólo suya, porque la mujer decide. Legalmente el hombre no tiene nada que decir. No dudo que deba ser casi así, pero ¿y el padre? Sí, la otra parte del feto. Nosotros no tenemos la culpa de que la mujer sea quien engendra. Sin contar con la decisión de quien está haciéndose (sea o no).
Cabreado. Algo sí. Porque me considero un hombre, para nada machista, que puedo mirar más allá de mis condicionantes culturales y mis prejuicios, pero que defiendo los géneros como tales: libres y diferentes, sin estereotipos. Porque entiendo que el hecho de que un niño juegue de pequeño con más desgaste físico que una niña que es capaz de cuidar algo como si fuera su hijo (como promedio sin caer en la plana generalización), entendiendo que la naturaleza tiene algo que ver, negarlo es absurdo, de no ser así no estaríamos aquí nadie. ¿Y la cultura? la otra cara de lo que somos, que moldea y TAMBIÉN ES MOLDEADA, cosa que se olvida en estos casos.
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