Política rápida

Voy a intentar hacer una relación profunda y compleja entre ámbitos de la actividad humana aparentemente distintos pero que se unen por nexos curiosos y más que dignos de reflexión. Hablo del concepto inglés trash que significa basura. Términos acertadísimos como trash-meal o trash-tv dejan claro por donde va la semántica. Lo “basura” es lo rápido, lo cómodo, lo fácil de consumir, lo que no tiene profundidad suficiente para que el cliente tenga que complicarse su papel. La cómida rápida y la televisión basura tienen más de lo que creemos en común. Lo sorprendente es que la gente lo come y lo ve.

Si ponemos el canal Tele 5 en cualquier momento del día podemos verlo sin necesidad de adaptación, sin educación ni formación previa, se sirve de las voces y los comentarios sobresaltados, los temas morbosos tratados y la diversión efimera y hueca. Con sólo un momento de debilidad humana podemos quedar apresados por sus colores, sus “sabores”, su vocabulario al límite de su horario (por encima siempre) y por sus cantos de sirena.Hasta el más fuerte de los espectadores puede caer.

La política ha entendido el concepto “trash”. El marketing político ha apostado por hacer lo mismo que hacen las cadenas en busca de audiencia: no hay miedo a mentir, no hay miedo a llamar la atención con burbujas de noticias, no hay pudor en molestar. El escándalo, bandera de la telebasura, es también estandarte de la acción política nuestra.  Ha pasado fronteras hasta alcanzar perfecciones dignas de las cadenas italianas de Berlusconi: Hugo Chavez. Su programa, sus temas, sus acusasiones, sus risas, sus colores, sus sonidos (porque el tío canta también), sus miradas… son:

capaz de concitar grandes masas de espectadores ante la pantalla, utilizan cualquier tema de interés humano, cualquier acontecimiento político o social como mera excusa para desplegar lo que consideran elementos básicos de atracción de la audiencia: sexo, violencia, sensiblería, humor grueso, superstición, en muchos casos de forma sucesiva y recurrente dentro del mismo programa.

El texto pertenece a un acertadísimo manifiesto contra la telebasura que lleva por Internet algunos años y que la define como nadie.

Trash, basura, rapidez, vaciedad. Telecinco, cuyo dueño es un magnate capitalista y de derechas, adiestra en las formas de publicidad y propaganda al más que orgulloso comunista y revolucionario Hugo Chavez. Esperemos que no se convierta en el lider espiritual que ha sido Berlusconi. Puede pasar como en la tele: audiencia = poder. La culpa es de nosotros que lo vemos y lo comemos. Nos lo vamos a tener que hacer mirar.

Popularity: 1% [?]

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.