Dificultades de la independencia
Domingo, 28 marzo 2010
Unas recientes conversaciones con una persona de izquierdas con una mente limpia me han hecho volver a meditar sobre el problema de la independencia política. He hablado ya en anantes sobre el problema de las banderas y los colores en la política, sobre la necesidad de tener a quien animar en ese mundo como si se tratase de la liga o la champions. Desde luego no soy muy partidario del fanatismo de lo público. ¿Cuánto tiempo vamos a tener que esperar para que abandonemos los prejuicios de la izquierda o la derecha de España? ¿Por qué debe ser de izquierdas la bandera repúblicana y de derechas la vigente? ¿Por qué cuando hablamos en público de política debes ser un rojo o un facha? ¿Qué necesidad hay de volver a lo de antes: dictadura nacional de Franco o Segunda República? ¿Qué diferencia hay entre los muertos de un bando y otro en la guerra?
Soy un humilde y pobre defensor de la libertad ideológica y de la independencia. Ni la derecha es mala ni la izquierda ilusa. Desde una forma de entender la naturaleza humana que debería corresponderse en último caso con la que el individuo que la defiende pretende ser, es desde donde hay que hacer política, mucho más allá del ambiente y la circunstancia, a la que hay que adaptarse por supuesto. Pero el origen de la mentalidad y el posicionamiento político debe ser la personalidad y la ideología propia. Hay política porque somos diferentes y es moral ser diferente y entender la vida pública de una forma diferente. Frente a esta tesis sólo sobran los extremistas.
La política se ha convertido hoy más que nunca en propaganda, marketing y competición de poder. Si es así es porque nos va ese juego de la misma forma que existe Tele5 y tiene altos índices de audiencia. Nos va la competición, el morbo, ver al rival hundido, ver sonriente a nuestro líder tras una victoria, de la misma forma en la que la afición del SevillaFC disfrutó con Javi Navarro levantando copas hace unos años. Pero la política ni es una empresa de consumo de masas ni es una competición de fútbol.
Yo entiendo la política así, tengo mi ideología pero sería capaz de adaptarme a otra forma de organizar la sociedad. No es tan difícil, aunque entiendo que también en nuestra naturaleza está la tendencia a no admitir otra forma de pensar diferente a la nuestra. Digo más: este mensaje va para los de izquierdas y los de derechas, para los que llevan banderas en las manifestaciones convocados por su líder y sin más razón que hacer masa para salir en la tele, para que nadie caiga en el error de pensar que estoy pensando desde su opuesto político; de hecho si lo estaban haciendo recapaciten sobre su potencial intransigencia. De modo que a quien moleste este discurso que se lo vaya mirando.
Popularity: 1% [?]








