A una semana de dejar de “ilusionar”

He oído hablar a uno de ellos decir que hacer política es ilusionar. Tócate ahí, ilusionar, bonito eufemismo de “engañar”. Hacer política es decir qué vamos a hacer y en razón de qué, porque detrás de hacer política hay una teoría que se defiende y se pone en práctica. La gente lleva siendo manipulada por el poder y los políticos desde que nos organizábamos en tribus, igual ya es hora de que nos enteremos. La política es la reflexión sobre lo bueno y lo malo para la convivencia, es hacer propuestas para el contrato social. Esto es elegir y, como todo el mundo sabe, decidir es dejar atrás un camino que igual no era tan malo y coger otro que igual no era tan bueno. Hacer política es optar entre dos opciones donde una de ellas perjudica a menos gente. De político honesto es no ocultar esto. Y lo propio de un pueblo inteligente y solidario es admitir que no siempre va a pasar lo que a cada cual le conviene. Ser justos y tomar caminos conciliadores entre la imposible relación entre libertad e igualdad es hacer política, entre lo público y lo privado. Que el pueblo decida qué camino quiere. Para eso es necesario que los políticos lo digan clarito y que el que vota sea crítico. Pero, mientras el mitinero reviente los micrófonos soñando y prometiendo la luna a una masa incondicional y  mientras el elector se comporte como un hincha de un equipo de fútbol, seguiremos teniendo lo que tenemos, engañabobos y bobos engañados. Que nos queda una semana para que nos dejen de ilusionar y masajear hasta el éxtasis. A ver si esto cambia de aquí a dos mil años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *