¿Quién es el retrógrado?

Seguro que hay más de uno y más de una que tacharía de retrógrado a quien diga “qué poca vergüenza” al ver pasar por la playa a una chica con tanga. Pues eso. ¿Quién es el retrógrado? Como en cualquier cuestión humana hay grados, niveles, argumentos encontrados, libertades enfrentadas, decisiones contradictorias y puntos de vista. El hecho es el mismo, la diferencia es qué tengo en cuenta para estar a favor, en contra o todo lo contrario. Incluso, qué dejo de tener en cuenta para seguir pensando como se supone que debo pensar y no crear dudas entre los de mi cuerda.

El asunto cultural es el paradigma del desencuentro humano desarrollado. Cuanto más pensamos más nos alejamos unos de otros, la complejidad de los conflictos aumenta y la discusión racional deja más sitio a la argucia retórica. Y ahí está Facebook para demostrarnos hasta qué punto nos creemos “líderes de opinión” y traer el ascua cerca de nuestra sardina. Porque que no me cuenten rollos, la mayoría va a lo suyo y el que defiende lo de los demás no suele ir por ahí diciendo que unos tienen más razón que otros.

Entonces, tenemos que por criticar al contradictorio trasnochado el twittero de turno se vuelve más contradictorio y más trasnochado, aunque no lo sabe ni lo sabrá nunca. Las grandes verdades están reservadas para los elegidos y con ellos sólo nos vale la fe. ¿Quién es el retrógrado?