Cuestión cultural

Me preguntan unas alumnas por mi opinión sobre el asunto taurino. Todo porque ha habido una exposición en clase sobre el maltrato animal en muchos contextos. Les digo que sí, que encuentro arte en una corrida de toros, que consigo apreciarlo más allá del hecho de que allí haya un animal luchando por no morir y sufriendo. No puedo evitarlo, no puedo desvincularme artificialmente de mi educación, de lo que he mamado, de mi cultura. En mi familia siempre se veían corridas de toros por la tarde en la tele, era casi una tradición que mi hermano y yo nos sentáramos con mi abuelo a verlas. Entiendo algo del asunto y lo aprecio como manifestación cultural.

Pero les digo a mis alumnas que entiendo a quién no le gusta, al antitaurino, a aquel que no es capaz de ver nada más allá del sufrimiento del animal. El asunto es ontológico, como cualquier cosa que queramos entender y valorar, no podemos desvincular esta manifestación humana ni ninguna otra de su carácter simbólico. Todo lo que hacemos es lo que es más allá del simple hecho, es lo que es por quién lo hace, cuándo se hace y el porqué se hace. Hasta tal punto esto es así que yo entiendo que hay situaciones de domesticación de animales que me parecen injustas y éticamente inaceptables.

Digo más, una tradición como la taurina, que discurre como cualquier otra, cambiando y evolucionando, algún día dejará de darse y pasará a la historia. Historia, eso es lo que somos y hacemos, esto no para, no entiendo muy bien el concepto “tradición”, al menos no como algo estable y duradero, es solo consecuencia del eterno anhelo humano del infinito. Lo tradicional es  aquello que lleva más tiempo cambiando.

Así es todo. Los hechos no se pueden desvincular de su sentido humano, dejan de ser lo que son para quedarse en mea cosa y ese mundo no es en el que vivimos. Somos unos animales simbólicos, culturales, dotamos de sentido a una cruz, dependiendo del tamaño y la forma de las puntas ¿Cómo no vamos a comprender el resto de lo que nos rodea sin atender a su sentido e intención?

¿Solución? No hay, al menos no definitiva, siempre habrá discrepancias en la forma de comprender este mundo cambiante y diverso. No creo en las fórmulas mágicas porque las preguntas por responder son en esencia un dilema y una paradoja ¿Buenos y malos? Pues depende, lo primero que hay que dejar claro son los valores fundamentales y después seguimos discutiendo. Ante la duda existencial la única alternativa para seguir vivo es tomar decisiones, incluyendo quedarse o no en la indiferencia.