Necesidades artificiales

El ser humano tiene muchas peculiaridades que le hacen ser especial en el reino animal. Se pueden resumir todas en una: no está determinado. Su naturaleza es la falta de ella, se encuentra arrojado a un mundo sin instrucciones, nace a merced de su entorno, depende de la educación que reciba en el contexto cultural que le toque vivir. Si algo lo determina es la circunstancia que no eligió, aunque en ella puede ser único e irrepetible.

En efecto, terminamos siendo individuos, seres con características propias en una vida temporal ligada a la historia y a los elementos culturales del entorno. El hecho de no estar determinado de forma natural por sus instintos, que son anecdóticos, las necesidades vitales vienen dadas por las circunstancias.

Es ahí, en el mundo que nos toca vivir donde nos dedicamos a reproducir necesidades sin cesar. Nuestra existencia llega a convertirse en una fábrica de creación de cosas que nos hacen falta para vivir, es un continuo «querer más», un realizarse sin fin, una carrera sin meta.

Es el ser humano el animal que crea necesidades. De su control depende nuestra felicidad.